Un milagro en la sala de cirugía

Exito científico / Le trasplantaron el hígado a una embarazada

La intervinieron en el quinto mes de gestación; su beba nació hace 9 días por cesárea

Fabiola Czubaj
LA NACION

A Martha Pecarrere se le quiebra la voz mientras habla. Asegura que se emociona "de alegría" cuando repasa con asombroso detalle cómo en estos últimos tres meses se transformó en la primera embarazada en el país a la que se le realiza con éxito un trasplante hepático.

Una hepatitis fulminante en el quinto mes de gestación la colocó días antes de que terminara 2008 en la lista de emergencia nacional para conseguir un hígado de donante cadavérico. "Siento que cumplí 32 años dos veces ?dice?, el 16 de diciembre, como figura en mi documento, y el 17 de diciembre, que fue el día que me trasplantaron." Hace dos semanas, le llegó el mejor regalo: Sofía de los Milagros nació por cesárea y sin complicaciones con apenas 850 gramos de peso.

El trasplante realizado en el Hospital Universitario Austral (HUA) es el decimoquinto que se le hace en el mundo a una mujer durante el segundo trimestre de gestación. De los 14 casos conocidos hasta ahora, sólo en 4 sobrevivieron la madre y la criatura.

"La cesárea estaba programada para el 19 de enero en adelante, pero un pico de presión y la disminución de líquido amniótico hicieron que los médicos decidieran que se hiciera ese día -recuerda Martha, en su casa, horas antes de ir a la Unidad de Neonatología del HUA para visitar a Sofía-. Pedí que me durmieran sólo la mitad del cuerpo en el parto y la pude ver salir, llorar y patalear. Los médicos me decían: «Tu hija tiene una fuerza...»."

Enseguida, se la pusieron al lado en la camilla. "Sentí una gran emoción por verla bien. Ella me da fuerzas para vivir. Todos los días le hablo, le canto y ella hace muecas e intenta abrir los ojitos", cuenta Martha ilusionada con el día en el que el pequeño Franco, de tres años, conocerá a su nueva hermana.

Los primeros signos de enfermedad hepática, recuerda, comenzaron en su tercer mes de embarazo, a comienzos de noviembre pasado, mientras la familia viajaba en automóvil hacia la localidad tucumana de Valderrama. "La primera semana allá devolvía y me sentía más débil que de costumbre, hasta que el 17 amanecí con los ojos amarillentos y al día siguiente me llevaron a la maternidad de la ciudad de Tucumán ya con el cuerpo de color amarillo", explica.

Los análisis confirmaron una hepatitis, pero ella decidió con su familia volver a Buenos Aires para atenderse son su obstetra en el Hospital Dr. Alberto Duhau, en José C. Paz. "Aunque los análisis dieron pésimo, una doctora me mandó embarazada a mi casa y me indicó que pidiera un turno con un hepatólogo, que recién tenía disponible para casi un mes después", recuerda. Ese mismo día, decidió con su esposo consultar de emergencia en una clínica de Munro. "Como los médicos dudaban de si era hepatitis o una piedra en el hígado, me indicaron un estudio con láser, que está contraindicado en embarazadas. Cuando entré al quirófano, me di cuenta de que nadie le había dicho al médico que yo estaba embarazada." El estudio no se realizó y la familia pidió el traslado al Centro Médico Agüero, en Morón, donde un hepatólogo resolvió que era necesario realizar un trasplante completo de hígado, que se realizó finalmente en el HUA.  

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Muy contentos

"Estamos muy contentos porque pudimos acompañar la decisión de la paciente y de su familia de brindarle el tratamiento que necesitaba la mamá y los cuidados que demandaba la beba", dice el doctor Eduardo Schnitzler, director médico del HUA. Junto con los responsables del equipo multidisciplinario que atiende a Martha y a la pequeña Sofía, Schnitzler participará hoy, a las 14, de la conferencia de prensa en la que presentarán los resultados del trasplante.

"En las mujeres embarazadas, el mismo embarazo puede ser causa de falla hepática, por lo que hay que discernir rápidamente la causa y, si fue el embarazo, la indicación es interrumpirlo -explica el doctor Marcelo Silva, jefe del Servicio de Hepatología del HUA-. Lo importante en esos casos es no tomar livianamente las causas e indagar mejor, lo que nos permitió apostar por las dos vidas y no ir por el camino más fácil."

En 24 horas, los médicos le hicieron a Martha todos los estudios prequirúrgicos necesarios contra reloj y en 48 horas tuvieron que decidir cómo realizar el trasplante sin afectar a la beba.

"No recuerdo más qué pasó hasta dos días después del trasplante, cuando desperté y empecé a reconocer a toda mi familia -explica Martha-. Me contaron que los médicos salían del quirófano y les decían a mi familia: «Las dos tienen una fuerza bárbara»."

Por todo eso, justamente, fue su esposo, Rubén, el que decidió en la Unidad de Neonatología que la beba no se llamaría solamente Sofía, como lo habían planeado desde el segundo mes del embarazo.

Durante la hora que duró la entrevista con Martha, ella no dejó de agradecerle al equipo de médicos, enfermeros y técnicos del HUA, como así también al Incucai, que en 24 horas puso a disposición el órgano para el trasplante. Pero antes de terminar, la flamante mamá pidió poder entregarles un mensaje a los familiares del donante: "Habría que inventar la palabra que pudiera expresar todo lo que mi familia y yo sentimos por ellos, que permitieron que mi hija y yo estemos vivas. Ojalá algún día los pueda conocer y que puedan ver en mi hija cómo sirvió su gesto de solidaridad".

Fuente: Diario “La Nación”, Sección “Ciencia/Salud”, 29 de enero de 2009.

 

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