Eutanasia: la Iglesia pide frenar "la mano asesina"

 

La italiana Eluana Englaro está en coma desde hace 17 años. Y los padres quieren dejarla morir.

 

Por: Julio Algañaraz, Corresponsal en Roma

 

"Detengan esa mano criminal!", casi gritó ayer el cardenal mexicano, Javier Barragán, el "ministro" de Sanidad del Papa. Para la Iglesia no hay dudas: es eutanasia. Y la muerte "por hambre y sed" de Eluana Englaro es un intento para introducir la eutanasia en Italia, que hoy está prohibida. A las seis de la mañana (las tres en la Argentina), una ambulancia que llevaba a Eluana, en estado de coma desde hace 17 años tras un accidente de tránsito, hizo el que debería ser el último viaje de la joven, desde una clínica de Lecco, en la región de Lombardía, hasta Udine, en la región del Friuli. En Italia no se habla de otra cosa. La conmoción es grande, las polémicas intensas y agitadas.

Beppino, el padre de Eluana, siguió a la ambulancia en su automóvil. La familia Englaro quiere poner fin al largo calvario y cumplir con la voluntad de la propia Eluana, quien varias veces dijo a sus padres y a sus amigos que si quedaba en estado vegetativo no quería ser mantenida en vida artificialmente.

La ambulancia partió en la madrugada y algunos militantes católicos del Movimiento por la Vida bloquearon por unos momentos poniéndose delante del vehículo al grito de: "Eluana, despertate!".

Fue otro momento dramático de un drama que ha durado demasiado, según los que creen que la familia tiene derecho a impedir el ensañamiento terapéutico. La justicia italiana le dió la razón. Primero un tribunal de Milán y después la Corte de Casación revocaron las disposiciones del ministro de Salud de Italia, Maurizio Sacconi para impedir la muerte de la joven.

Eluana tiene hoy 38 años y, según los especialistas que la recibieron en la clínica La Quiete (La Tranquilidad) de Udine, dentro de tres días comenzará el proceso de disminuirle progresivamente la alimentación con una sonda nasogástrica y la hidratación. En dos semanas, ayudada con fármacos y otras medidas, la hija del matrimonio Englaro debería morir.Un especialista que acompañó a la joven en la ambulancia dijo que "Eluana no sufrirá porque murió hace 17 años".

Para el Vaticano y los obispos italianos la muerte de Eluana "será un asesinato". La Iglesia católica ha movilizado todos sus recursos para impedir la muerte de la joven. El Papa habló el domingo para condenar la eutanasia "que es una falsa solución al drama del sufrimiento, una solución no digna del hombre".

La Iglesia está en contra de la "muerte dulce" y afirma que su apoyo a las medidas contra el ensañamiento terapéutico no incluyen que a una persona no se le suministre alimentación y agua. En Estados Unidos el mundo católico combatió y perdió una batalla para salvar de la muerte a una mujer, Terry Schiavo, en estado vegetativo, como la joven italiana. Eluana sufrió un accidente de tránsito el 18 de enero de 1992 y quedó completamente inconsciente. Nunca se despertó.

La oposición de centroizquierda defiende en general el derecho de la familia a no prolongar un caso como el de Eluana, que no tiene solución, sobre todo teniendo en cuenta la misma voluntad de la joven.El caso plantea de nuevo un dilema siempre vigente en Italia. ¿Las leyes democráticas y la justicia deben ser respetadas o la poderosísima Iglesia y el Vaticano pueden ponerse por encima de ley positiva en nombre de los valores religiosos?

Ayer, el presidente italiano Giorgio Napolitano, de origen de "sinistra", pidió que el Parlamento acelere los trámites para aprobar una ley de Testamento Biológico que permita elucidar el problema de la última voluntad de una persona en casos como el de la joven Englaro.

 

Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 04 de febrero de 2009.

 

 

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