Crece la controversia en Italia

Nueva estrategia de Berlusconi por el caso Eluana

Puso en la mira a la clínica La Quiete, donde se encuentra la joven en estado vegetativo

Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia

ROMA.- Con una nueva táctica del gobierno de Silvio Berlusconi para detener lo que considera una "condena a muerte", el ministro de Salud, Maurizio Sacconi, denunció ayer que "no es apta" la clínica La Quiete, de Udine, donde Eluana Englaro, la mujer en estado vegetativo desde hace 17 años, está encaminándose lentamente hacia la muerte, sedada y asistida por un grupo de voluntarios.

"Se trata de una situación irregular, porque la sentencia de la Corte de Apelaciones hablaba de una estructura sanitaria, mientras que aquí sólo hay habitaciones que le han sido prestadas al equipo de una asociación", dijo Sacconi.

"Desde el momento en que hay un Parlamento que está legislando, sería oportuno que el padre detuviera el recorrido hacia la muerte para respetar la voluntad del Parlamento, que sabemos que es contraria a la voluntad del padre", agregó.

Sacconi se refirió así al proyecto de ley aprobado "a medida" el viernes pasado por el gobierno de Berlusconi, que comenzará a ser debatido hoy en el Senado con máxima urgencia.

El objetivo de la ley es obligar a que se le restablezca a Eluana la alimentación y la hidratación artificial, suspendida hace tres días en cumplimiento de una sentencia de la Corte de Casación de noviembre pasado.

El gobierno de Berlusconi, alineado con el Vaticano, debió recurrir al Parlamento después de enfrentarse con el presidente italiano, Giorgio Napolitano, que se negó a firmar un decreto de urgencia por considerarlo "inconstitucional".

Eluana, de 38 años, sufrió un accidente automovilístico que la dejó en estado vegetativo en 1992. Desde entonces, su padre, Beppino Englaro, lucha para que la Justicia le reconozca su voluntad de dejar de vivir en esas condiciones, tal como su hija le había expresado poco antes de morir, luego de ver a un amigo postrado en coma después de un accidente.

"Sacconi puede decir lo que quiera", dijo, tras la nueva embestida del gobierno Ines Domenicali, la jefa de la clínica La Quiete, que también fue puesta en la mira por presuntas "anomalías administrativas" halladas por un grupo de inspectores enviados por el gobierno.

Al respecto, el abogado de la familia Englaro, Giuseppe Campeis, indicó que "no había ningún presupuesto penal para bloquear el procedimiento" en curso para permitir la muerte de Eluana

"¿Es constitucional dejar morir de hambre y sed a un discapacitado grave?", rezaba una de las pancartas de quienes protestaban ayer, fuera de la clínica de Udine, ahora en el banquillo.

Mientras en el Senado comenzará hoy una carrera contra el tiempo para aprobar una ley que los más optimistas creen que podría estar lista este jueves, o incluso pasado mañana, la gran pregunta es si en esa fecha el estado de Eluana será irreversible.

Coloquio

En un clima de gran conmoción en todo el país, el Papa, que el domingo anterior había condenado duramente la eutanasia, pidió rezar durante el Angelus especialmente por los enfermos más graves "que no pueden cuidar de sí mismos y que son totalmente dependientes de los cuidados de otros", y habló de las curaciones milagrosas.

Si bien Benedicto XVI nunca mencionó el nombre de Eluana, el Vaticano convirtió su caso en símbolo de su durísima cruzada en contra de la eutanasia o de cualquier legislación que dé paso a esta práctica, ilegal en Italia.

Al respecto, la Santa Sede reveló ayer en un comunicado que hubo "un cordial coloquio telefónico" entre el presidente Napolitano y el cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Papa.

Durante la conversación se habló del caso Englaro, y el Vaticano manifestó su "vivo aprecio por la decisión del Parlamento de darle carácter de urgencia al proyecto de ley".

Mientras tanto, continuaron las manifestaciones a favor y en contra de la "dulce muerte" de Eluana en todo el país. Y un sondeo del diario Corriere della Sera confirmó que, "en un contexto de profunda emoción, indecisión y contradicción", Italia está totalmente dividida con respecto a la cuestión: el 47% de la población está a favor de la decisión de suspender la alimentación a Eluana, y exactamente otro 47% a favor de que le sea mantenida, como quiere Berlusconi.

Fuente: Diario «La Nación», Sección “Exterior”, 09 de febrero de 2009.

 

 

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