Murió Eluana tras 17 años en coma y hay fuerte debate en Italia

 

La Justicia había autorizado que dejaran de alimentarla. Falleció mientras el Senado intentaba aprobar contra reloj una ley, promovida por el gobierno, contra la eutanasia. Hubo acusaciones contra médicos de haber "acelerado" su muerte.

 

Por: Julio Algañaraz

 

En coma irreversible durante 17 años, Eluana Englaro, de 37, murió de improviso anoche a las 20,10 (tres horas antes en la Argentina), en momentos en que el Senado italiano discutía un proyecto de ley del gobierno para impedir su "muerte dulce" obligando a los médicos a suministrarle alimentos e hidratación, que le habían sido quitados hace cuatro días.

En estado vegetativo, Eluana nunca se pudo enterar de que se había convertido en un personaje central de la vida y las polémicas que envuelven a Italia, con el país partido por la mitad entre los que querían prolongar su existencia "en nombre de la vida" y los que defendían la "libertad de morir" cuando ya no hay más remedio.

"Eluana despertate que te quieren matar", gritaban ayer frente a la clínica "La Quiete" (La Tranquilidad) de Udine, la capital del Friule, en el noreste italiano. Eran los grupos católicos que llevaban cirios encendidos, entonaban cantos y plegarias litúrgicas, acusaban de "homicidas" a los otros, comenzando por el presidente de la República, Giorgio Napolitano.

Del otro lado estaban los grupos que se proclamaban "de defensa de la Constitución" y de apoyo al padre de Eluana, Beppino Englaro, que durante una década luchó para obtener un definitivo fallo judicial para poner fin al calvario retirando las sondas nasogástricas que mantenían en vida artificial a su hija.

Después de que un tribunal de Milán, una corte de Apelaciones y el Tribunal Supremo aceptaron las razones de la familia de Eluana, la joven fue trasladada en la madrugada del 1 de febrero desde Lecco, en Lombardía, donde pasó la mayor parte de su agonía vegetativa, a Udine, para que un equipo de médicos voluntarios la ayudara a morir en paz.

Pero un formidable frente "por la vida", encabezado por el primer ministro conservador Silvio Berlusconi y el Vaticano, convirtieron efectivamente en un caso de vida y muerte a Eluana Englaro.

Mientras los médicos le quitaban la alimentación y la hidratación artificial, el gobierno aprobó un decreto ley que prohibía esa medida a toda persona en las condiciones de Eluana. Pero el presidente Napolitano se negó a firmarlo porque era inconstitucional. Estalló una crisis que se prolonga y Berlusconi hizo que su gobierno presentara un proyecto de ley a aprobar contra reloj en el Parlamento, donde cuenta con la mayoría absoluta en ambas cámaras.

El Senado apenas había comenzado a discutir en sesión plenaria el caso cuando llegó la noticia de la muerte de Eluana. Un boletín médico conocido varias horas antes aseguraba que el estado de la joven era "estable". Los médicos que la atendían dijeron que al anochecer su estado sufrió un empeoramiento imprevisto, tal vez por una aguda disfunción renal. "Sabremos qué ocurrió cuando mañana le hagamos la autopsia".

Lo imprevisto de la muerte desató insultos entre los grupos que estacionaban frente a la clínica y acusaciones contra los médicos. En el Senado, el fogoso dirigente del partido de Berlusconi, Maurizio Gasparri, dijo que a su juicio "la muerte de Eluana fue acelerada". Muchos lo creen: "la mataron, la mataron y lo hicieron rápido", gritaba anoche una señora cerca de la clínica de Udine.

El senador Gasparri dijo que en la muerte de Eluana había que fijarse más que en los que habían firmado en "las firmas ausentes", en una abierta acusación al presidente Napolitano, que se negó a firmar el decreto ley de urgencia que aprobó el gobierno. "Que Napolitano no nos venga a decir que debemos estar callados", agregó Gasparri, después de que el jefe del Estado dijo tras la muerte de Eluana que "en estos momentos hay que mantener silencio".

El cardenal portugués Saraiva Martins, uno de los "ministros" del Papa, no tuvo dudas: "fue un asesinato", dijo.

El padre de la joven, Beppino Englaro, dijo entre lágrimas que prefería el silencio ahora que "mi hija se ha ido". Eluana era una chica bella y vivaz a los 17 años, cuando un amigo sufrió un accidente y el muchacho quedó en coma. Entonces dijo a sus padres que "si esto me sucede no quiero ser mantenida en vida artificialmente". Un año más tarde, el 18 de enero de 1992, chocó con su auto, sufrió fracturas en el cráneo y las vértebras cervicales. Quedó en estado vegetativo y un año más tarde su cerebro había sufrido un estado degenerativo profundo. Los médicos dijeron que no había esperanzas. Hace doce años su padre inició la batalla en los tribunales para que se respetara la voluntad de su hija.

Anoche, en el Senado reinaba la confusión. Los senadores oficialistas, los ministros y las autoridades de la Cámara Alta querían que se aprobara igual la ley del gobierno. El líder de la oposición de centroizquierda, Walter Veltroni, dijo que Berlusconi y la derecha usaban políticamente el drama de Eluana, que lo que era necesario es hacer una ley de Testamento Biológico para que se sepa con tiempo qué quiere hacer un ciudadano cuando le llega el final de la vida.

El padre de Eluana está ya preparando los funerales de su hija. La oposición suspendió anoche las manifestaciones en defensa de la actual Constitución que Berlusconi dijo que quería cambiar, lo que desató reacciones de repudio como las del senador vitalicio Giulio Andreotti, siete veces primer ministro democristiano.

Fuente: Diario «Clarín», Sección “El Mundo”, 10 de febrero de 2009.

 

 

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