El sida amenaza sin importar la edad

En la lucha contra este virus, es preciso dejar de lado viejos prejuicios y apuntar en especial a la prevención

La lucha contra el virus del sida no admite claudicaciones. Se calcula que hoy son 41 millones los infectados por el VIH en el mundo; en nuestro país, se estima que son 120.000 los infectados y la mitad de ese conjunto lo ignora, factor que agrava la situación, pues no se atiende el mal que se padece y por eso se difunde más.

Las informaciones actualizadas en ocasión de conmemorarse recientemente el Día Internacional de la Lucha contra el VIH/Sida permiten destacar algunas observaciones de interés. En primer lugar, con referencia a las vías de transmisión del mal, está claro desde hace años que son las relaciones heterosexuales y, en menor proporción, las homosexuales las que contribuyen a la mayor propagación. Ese conocimiento desvirtúa la creencia, que se originó al irrumpir esta cruel enfermedad, de que eran las relaciones homosexuales y el empleo de drogas inyectables con jeringas compartidas las fuentes principales del contagio.

Las estadísticas han ido revelando, también, componentes de cambio con respecto al género y a la edad de los infectados. En efecto, se han registrado variaciones que llevaron a destacar un incremento relativo de la feminización de la enfermedad representada por el número de casos de mujeres jóvenes. Asimismo, otro dato significativo con respecto a la edad de los infectados se refiere al aumento de enfermos detectados en personas adultas, mayores de 50 años, de ambos géneros, pero con mayor proporción de hombres.

Esa realidad se presenta en la mayoría de los países, pero se ha acentuado entre 2005 y 2009. Esto lleva a confirmar el perfil de las conductas sexuales de nuestro tiempo, época en que las uniones de pareja son más frágiles y hay mayor búsqueda de relaciones transitorias en las cuales la falta de compromiso va junto con un riesgo acrecentado de eventuales contagios, peligro que se agudiza, además, por la ausencia de protección en que incurren tanto varones como mujeres.

Indirectamente, también hoy el comportamiento sexual de los varones ha sido influido por el uso de estimulantes. La omisión en el uso de preservativos que manifiestan muchos infectados en este tiempo llevó hace poco a desarrollar una encuesta a TNS Gallup cuyos resultados confirmaron que en el 42 por ciento de los casos no se emplean.

Otra dimensión del problema, muy triste, es la de los niños que han nacido con el virus heredado y que tendrán una muerte temprana si no son atendidos con medicación adecuada. Ellos merecen especialmente el cuidado de su país y de los organismos internacionales que luchan contra el sida.

El cuadro descripto demuestra, por otra parte, la necesidad de seguir trabajando en todos los planos, a través del conocimiento, la prevención y la formación moral, a fin de desterrar la ignorancia, la ausencia de criterios claros para orientar la vida sexual y los prejuicios que confunden la conducta de jóvenes y mayores, de hombres y mujeres.

Fuente: Diario «La Nación», Sección “Editorial II”, 15 de diciembre de 2009.

 

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