Los "nuevos enfermos": Ya se trata como pacientes a personas que están sanas

 

Son quienes no tienen síntomas físicos pero sí indicadores que implican algún riesgo. Y empiezan a ser atendidos como enfermos. Según algunos especialistas, hay cierta tendencia a la medicalización.

 

Por: Valeria Román

 

Cuidan a rajatabla su presión arterial. Se miden el nivel de colesterol. Se hacen mamografías, el PAP, o análisis de la próstata, y cuando le encuentran algún nivel de "riesgo" deben pasar a un control frecuente bajo la mirada de los médicos. Son los "nuevos enfermos", las personas que aun estando sanas desde la perspectiva tradicional, encajan bajo la órbita de la medicina preventiva, que no sólo las obliga a hacerse chequeos más seguido, sino que hasta le pueden recetar fármacos.

"No estoy en contra de la medicina preventiva. Por el contrario, considero que trae más beneficios que perjuicios, pero también pienso que es necesario que la gente piense el hecho de volverse un paciente aunque se encuentre sano", afirmó Esteban Rubinstein, médico de familia del Hospital Italiano de Buenos Aires y autor del libro "Los nuevos enfermos".

Según este especialista, en la actualidad "la medicina preventiva le encuentra un riesgo a muchas personas que acuden al consultorio. Le pueden pedir más estudios a corto plazo, y algunos pacientes -según mi experiencia- se sienten más cuidados de esta manera. Sin embargo, los controles médicos frecuentes no son algo ingenuo. Implican una potencial desventaja para las personas, porque pasan a estar en el rol de enfermos, sin tener en cuenta que hay una gran incertidumbre". Mencionó un ejemplo: "La gente cree que si una mamografía detecta una lesión inicial en las mamas, ya se trata de un cáncer que la va a matar. Pero la realidad es que no sabemos si esa lesión efectivamente se convertirá en un cáncer mortal. Advierto: no estoy en contra de los chequeos tempranos, pero creo que hay que plantear la complejidad con las personas que reciben los resultados".

Los "nuevos enfermos" ponen en discusión cuál es la frontera entre los sanos y los enfermos. Y si los avances médicos y los intereses comerciales no han hecho correr esa frontera para incluir a más gente entre los pacientes. "En algunas enfermedades, como la diabetes o las cardiovasculares, hay evidencias sólidas para afirmar que el tratamiento a individuos sin síntomas pero con riesgo elevado resulta beneficioso", resaltó Daniel Flichtentrei, cardiólogo y director del portal Intramed, que sigue el tema de la relación entre médicos y pacientes. Este especialista coincide en que "aún no hay acuerdo, pero se está discutiendo mucho sobre el uso de las mamografías y de los exámenes para detectar el cáncer de próstata en estadios muy incipientes, especialmente en personas muy mayores".

Sigue en marcha un debate entre diferentes posiciones frente al avance de la medicalización de la vida de los seres humanos, que varía entre los que están en contra de intervenciones, como por ejemplo grupos de padres que se oponen incluso a las vacunas, hasta otros que no están de acuerdo con cuestiones "cosméticas".

Para Flichtentrei, "el verdadero problema no es la medicalización, sino las condiciones que la posibilitan. No se colocarían tantos implantes de mama y glúteos en la Argentina si no hubiera una sociedad que le asigne tanto valor a esa operación. Nadie vendería somníferos en una sociedad en la que la aceleración no fuese considerada una virtud y el descanso como una pérdida de tiempo".

En esta época de aceleración, los especialistas incluyen el tema de "enfermedades recientes" como la impotencia. "El desarrollo del Sildenafil, más conocido por una de las marcas comerciales -Viagra-, rompió con la discordancia entre la pérdida de la potencia sexual y la conservación del deseo", señaló Flichtentrei. De alguna manera, hay más gente que consulta por la impotencia. "Se favoreció la extensión de la vida sexual de las parejas, pero también eso tuvo un efecto colateral que es el aumento de las enfermedades de transmisión sexual en los mayores".

Para Ricardo López Santi, de la Federación Argentina de Cardiología, "una persona a los 40 en ausencia de síntomas merece tener una evaluación cardiovascular al año. También hay que desmedicalizar la prevención, con educación en los niños y adolescentes, desarrollo de áreas para la actividad física, fácil acceso a frutas y verduras, y defensa de ambientes 100% libres de humo de tabaco".

Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 14 de abril de 2010.

             

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