Células madre: ya se las puede extraer de la piel

Antes se obtenían de embriones humanos y eran resistidas por los grupos religiosos.

Por Valeria Román

Hace 12 años, las células madre aparecieron en el horizonte científico como la gran promesa para curar un montón de enfermedades, desde cáncer hasta el Parkinson. Si bien todo está en pañales aún, varios de los científicos que trabajan con esas células en los Estados Unidos, Argentina y Brasil afirman que ya tienen un camino más refinado: pueden obtener las células madre a partir de la piel de los pacientes .

Este camino fue debatido ayer durante un minisimposio organizado por el Consorcio de Investigación en célula madre, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, en el auditorio de la Fundación Instituto Leloir en Capital.

El innovador acercamiento consiste en convertir a células de la piel de las personas afectadas por una determinada enfermedad en células madre pluripotentes inducidas. Con el agregado de ciertos genes, el proceso hace que las células transformadas puedan cumplir funciones en el corazón, el hígado, el intestino, el pulmón, la espina dorsal o el cerebro (al menos en animales). “Todo es aún una promesa. Por eso, nos estamos reuniendo para ver qué es lo que se puede hacer hoy, y qué es un mito”, aclaró a Clarín Fernando Pitossi, investigador del Conicet y coordinador del Consorcio.

Fue en 2007 cuando las células madre pluripotentes inducidas consiguieron un empujón. “Es que hasta ese momento las células se obtenían de embriones humanos y eran resistidas por los grupos religiosos. Además, las células pluripotentes inducidas tienen una ventaja: conservan el perfil del propio paciente, por lo cual la terapia potencial no sería rechazada por el sistema inmune”, señaló Gustavo Mostoslavsky, quien nació en Tucumán y hoy es investigador en la Universidad de Boston, en los Estados Unidos.

Cada orador del minisimposio contó para qué quiere usar a esas células. Mostoslavsky quiere aplicarlas para enfermedades del hígado, el intestino, y el pulmón. José Cibelli, científico de la Universidad del Estado de Michigan, las está probando para tratar lesiones de la médula espinal, y José Krieger, de la Universidad de San Pablo, Brasil, apuesta a resolver los problemas de las isquemias del corazón. “Los pacientes a veces están ansiosos -comentó Mostoslavsky-, pero deben entender que el desarrollo va lento, pero firme. El apoyo que recibimos de ellos es lo que nos motiva para seguir adelante”.

Fuente: Diario «Clarín», Sección “Sociedad”, 11 de marzo de 2011.

 

 

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