La ley, para todo drama privado

Por Samuel Cabanchik SENADOR NACIONAL (PROBAFE)*

A menudo, en el ejercicio legislativo, nos enfrentamos a debates en los que sólo parecen interesados los propios políticos, en sus diversas luchas de poder. Otras veces, en cambio, tenemos la oportunidad de legislar a favor de las necesidades más generales, incluso más privadas, de la sociedad en su conjunto.

La discusión sobre la muerte digna, que ha tomado un fuerte impulso a través de las historias de Melina y Camila, pertenece a la segunda clase de legislación mencionada, más allá de las diferencias que presentan entre sí. Se trata, en efecto, de algo tan privado, que todo intento de generalización resulta imposible, más aún teniendo en cuenta que mediante ellas, nos encontramos frente a situaciones límites que comprometen nuestras creencias más arraigadas.

A la hora de permitirnos dar este debate e intentar resolverlo, me gustaría puntualizar algunas ideas fundamentales: 1) que si bien la vida es un don que recibimos, implica poder vivirla con libertad y plenitud; 2) que la muerte, aun cuando nos resulte siempre inaceptable, no es ajena al sentido que le damos a nuestra vida; 3) que no sólo debe importarnos la vida propia, con sus goces y sus pesares, sino también la de nuestros prójimos.

A veces las posibilidades que nos brindan la ciencia y la tecnología de prolongar la vida de quien sufre una enfermedad mortal nos impiden hacernos cargo de nuestra impotencia ante el dolor de quien la padece. Es por ello que necesitamos una ley nacional que establezca derechos y obligaciones en estas cuestiones tan límites, privadas y delicadas.

La sanción de la ley 26.529, de derechos del paciente, fue un destacado avance, así como también el hecho de que algunas provincias ya cuenten con normas específicas.

En este contexto, una ley nacional es un paso más hacia la constitución de una respuesta que la sociedad puede y debe dar, frente al desamparo en el que cualquiera de nosotros puede encontrarse y en el que de hecho, lamentablemente, Melina y Camila, como muchos otros, ya se encontraron.

* Autor de un proyecto de ley sobre esta temática.

Fuente: Diario Clarín, Sección Debate, 21 de agosto de 2011.

 

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