Muerte digna: la gente la aprueba, pero menos si es para un familiar

 

Lo revela una encuesta. En la Argentina, está permitida por ley desde el año pasado.

La semana pasada, el teólogo católico Hans Küng desató una polémica al sugerir su derecho a morir, al deslizar la posibilidad de recurrir al suicidio asistido.

En Argentina, esta opción no está contemplada, pero desde el año pasado, y tras la larga lucha de una madre, la ley sí permite la muerte digna. Una encuesta reciente revela que la mayoría de la gente la apoya, pero el porcentaje baja al considerarla para un familiar.

Ocho de cada diez personas apoyan la muerte digna, pero sólo seis la consideraría para un familiar. Así lo indica una encuesta realizada a mediados de septiembre por el Programa de Opinión Pública de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), que abarcó a hombres y mujeres de 18 a 70 años de la Capital y el Gran Buenos Aires.

Los encuestados respondieron a cuatro situaciones extremas vividas por diferentes sujetos. En los casos planteados, la mayoría opta por la muerte digna. “¿Qué piensa del caso de una persona que padece una enfermedad incurable en un estado terminal y le pide al médico que no siga intentando mantenerlo con vida?”, preguntaron a los entrevistados. El 79,8% respondió que está de acuerdo; 10,8% no respondió o no supo qué contestar; y el 9,5% respondió estar en desacuerdo.

“¿Cuál es su opinión si, en cambio, la persona se encuentra en estado vegetativo sin posibilidad de recuperarse y son los familiares quienes le solicitan al médico que finalice con el tratamiento?”, fue otra de las preguntas: en este caso, bajó la aceptación al 71,5%. Pero la baja más significativa se produjo en el tercer caso planteado: “Y si un familiar suyo estuviera en estado vegetativo y sin posibilidad alguna de recuperación o avance, ¿cómo actuaría?”. El 58,4% afirmó que consideraría la “muerte digna”; 27,4% no quiso responder y 14,2% aseguró que no accionaría.

Para la mayoría de los entrevistados (65,5%) la muerte digna es “un derecho”; para el 23,8% es “un acto compasivo” y para el 10,8%, “un delito”. A mediados del año pasado se aprobó la Ley de Muerte Digna (Nº 26.742). Con la sanción de esta norma, Selva Herbón logró que los médicos finalizaran el tratamiento de su hija Camila, de tres años, en estado vegetativo permanente y sin posibilidad alguna de mejora. El 50,8% de los encuestados conocía el tema y, de ese total, el 88,2% aseguró estar de acuerdo con la decisión tomada por Herbón.

Fuente: Diario “Clarín”, Sección Sociedad, 7 de octubre de 2013.

 

 

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