Modificaron el criterio sobre cuándo comienza la vida

POR MARIANA IGLESIAS

Ayer se definió que empieza “con la concepción” y se quitó la referencia a la fertilización. Expertos en fecundación y opositores criticaron el cambio, que tampoco se ajusta a los reclamos de la Iglesia.

La ambigüedad empapa al dictamen que firmó ayer la Comisión Bicameral (sin el acompañamiento de la oposición) que trata la primera reforma integral del Código Civil que se fusiona con el Comercial. Hay un punto sensible, como es el comienzo de la existencia, que fue tan discutido y modificado en estos dos años de debate que finalmente quedó redactado de manera que nadie quedó conforme. Para algunos, que la existencia comience con la “concepción” es el fin de la lucha por la legalización del aborto y de la fertilización asistida. Pero la Iglesia –que había reclamado modificar el texto del proyecto original– tampoco aplaude y sostiene que los embriones, a los que considera humanos, quedan desprotegidos. El dictamen oficialista dice en su artículo 19:“Comienzo de la existencia. La existencia de la persona humana comienza con la concepción”. Se quitó la parte que decía: “En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer”. Lo que entienden algunos es que los embriones son humanos. Y esto va contramuchos tratamientos que incluyen el congelamiento de embriones, técnica que se usa en el país hace 25 años.

" Los cambios que introdujo el oficialismo son inadmisibles. La eliminación de la fertilización asistida es una falta de respeto a la sociedad”, dijo la diputada radical María Luisa Storani. “Es indignante,es un claro retroceso que hablemos de los embriones como personas”, opinó Liliana Parada, diputada de Unidad Popular.

“Es una gran contradicción con la Ley de Cobertura Médica que este mismo Congreso votó, y que permite la criopreservación de embriones. También va en contra de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que dijo expresamente que el embrión no implantado no es persona. Uruguay acaba de sacar su ley de técnicas de reproducción asistida donde tampoco se considera al embrión persona. Eso no quiere decir que los embriones generados por técnicas de reproducción asistida no merezcan el debido respeto y cuidado de acuerdo al Código de Etica de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer)”, explicó a Clarín Sergio Papier, director médico del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr) y miembro de Samer.

Pero la Iglesia tampoco quedó conforme. “Para la Iglesia, el inicio de la vida humana se produce en el momento de la fecundación. Desde allí debe ser protegida y custodiada. El proyecto original de la reforma hacía diferencias entre quienes eran concebido naturalmente y quienes eran fruto de una fecundación artificial. Según aquella redacción, en el primer caso la protección era desde el inicio y en el segundo, sólo a partir de la implantación. Eso generaba una desprotección jurídica para este último grupo en el lapso que va de la fecundación a la implantación del embrión. Este nuevo cambio no termina de definir cuándo comienza la vida. Para nosotros es la fecundación, pero otros podrían interpretarlo como la implantación. Así eluden el debate de fondo, que es definir el inicio de la vida humana”, dijo a Clarín el padre Rubén Revello, director del Instituto de Bioética de la UCA.

La ambigüedad se profundiza con los artículos 560 y 561, que regulan la filiación por técnicas de reproducción asistida. Habla de “la utilización de gametos o embriones”. Y dice: “el consentimiento es libremente revocable mientras no se haya producido la concepción en la persona o la implantación del embrión”. Es decir, las parejas pueden “arrepentirse”. Algunos, en off, dicen que esta ambigüedad es “buena”: al ser todo ambiguo y a más de un año en ponerse en práctica, seguramente se hallarán vericuetos para que la fertilización asistida siga su curso sin demasiados cambios. “Discutir el comienzo de la existencia es interminable. Esta reforma venía bien y la complicaron. Se debe regular sobre la realidad. Y no se puede prohibir que haya embriones. Un embrión no transferido no tiene chances de vivir –dice Sergio Pasqualini, director de Halitus–. No se le puede dar status de vida a un embrión”.

El texto lo tratará el Senado el 27. La idea sería sancionarlo antes del 10 de diciembre.

Fuente: Diario «Clarín», Sección Sociedad, 21 de noviembre de 2013.

                                                                                          

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