La autonomía de las personas fue el eje de una sesión sin polémicas

POR JUAN CRUZ SANZ

Hubo 55 votos a favor, 17 ausencias y cuatro objeciones a artículos puntuales.

Fue un debate casi sin polémica. Cada uno dijo lo que pensaba. Por unanimidad, el Senado de la Nación convirtió en Ley el proyecto de muerte digna. Tras cuatro horas de debate, 55 senadores, el total de los presentes, levantaron su mano y le dieron curso al proyecto. Hubo 17 ausencias. Cada senador pudo votar sin ningún tipo de presión.

“No es eutanasia porque eso significaría acelerar la muerte del paciente”, diferenció, el senador del Frente para la Victoria, Aníbal Fernández. El ex jefe de Gabinete fue el primer orador del bloque kirchnerista. “Este es el derecho del paciente a morir dignamente”, sostuvo Fernández.

El debate lo abrió el senador por Tucumán, el radical José Cano, presidente de la Comisión de Salud. “Estamos garantizando derechos, estamos recuperando el rol que debe tener en el arte de curar el equipo médico”, explicó Cano, para luego señalar como principal objetivo de la norma el de “respetar la autonomía de la voluntad del paciente”. “Lo que estamos haciendo es atender un reclamo social, de muchas situaciones que se viven a lo largo del país. El estado está obligado a respetar el derecho a la vida y por lo tanto el derecho a la muerte digna”, sostuvo el hombre de la UCR. En diálogo con Clarín, Cano sostuvo que la ley de “muerte digna” es el “primer paso para generar el marco legal para el pleno derecho a la salud y a la autonomía de voluntad”. En el mismo sentido se expresó el jefe de la bancada de la UCR, Luis Naidenoff: “Este proyecto se enmarca en el respeto por la dignidad y por la autonomía de las personas en el contexto de la libertad general”.

Desde el Frente Amplio Pogresista (FP), Jaime Linares, negó que la ley involucre otros principios: “No va contra ninguno de los principios bioéticos del país, los cuatros principios básicos de bioética están cumplidos en este proyecto”. Samuel Cabanchik, autor de otro proyecto similar, también acompañó con su voto positivo: “Seguro que hay cosas para mejorar. Es muy difícil enfrentarse a la muerte. Este es un avance”, expresó.

Los senadores Reutemann, Escudero, Basualdo y Monllau dejaron asentado el pedido de cambios pero no se les dio curso. “El proyecto contiene una incongruencia porque permite oponerse a cuidados y tratamientos médicos y farmacológicos desproporcionados, es decir los que prolongan la agonía en forma artificial, gravosa y penosa”, afirmó la senadora salteña, Sonia Escudero. Sin embargo, sostuvo que se trata “de un proyecto muy importante porque garantiza la autonomía de la voluntad de la persona y evita la judicialización de estos casos”.

Fuente: Diario Clarín, sección Sociedad, 10 de mayo de 2012

 

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