El derecho a la identidad

Se reabre la polémica por el anonimato en casos de fertilización

Los bancos genéticos preservan la información sobre los que aportan óvulos o espermas

Por Soledad Vallejos |

Bruno (Rafael Ferro), el donante de la ficción con 144 hijos. Foto: Archivo

Andrea y su marido, Roberto, recurrieron a un banco de esperma hace siete años para poder tener hijos. Hoy, son padres de dos chicas, de 2 y 6 años, y afirman que cuando sean grandes conocerán la historia de cómo fueron concebidas. Piensan contarles toda la verdad, aunque jamás podrán decirles -si sus hijas alguna vez lo reclaman- cuál es la identidad de ese donante de semen.

Ellas también podrían llegar a tener medios hermanos (chicos que fueron concebidos con el material genético del mismo donante) y sus vidas podrían cruzarse en el futuro sin que siquiera sospecharan que existe un lazo de sangre, un parentesco biológico que los une en forma directa.

Para algunos especialistas en fertilización asistida, esa posibilidad está más cerca de la "telenovela venezolana" que de la realidad de la Argentina. Sin embargo, la escasa donación de gametas (ya sea de óvulos o esperma), el anonimato de los donantes y la falta de una ley que regule la actividad de los bancos en la Argentina permiten imaginar que es un escenario posible.

¿Realidad o ficción? Anteayer, Telefé estrenó El donante, una nueva serie que arrancó con polémica y más de 20 puntos de rating. La ficción, en tono de comedia, cuenta la historia de Bruno (Rafael Ferro), un ingeniero que en su juventud solía reunir algún dinero mediante las donaciones de esperma. El día de su cumpleaños número 45, su vida da un vuelco, y ese pasado se vuelve presente cuando Violeta (María Alche) se empecina en encontrar al donante que le permitió a su madre (María Carámbula) concebirla.

Pero Violeta no es la única. Según la serie, hay otros 144 jóvenes que llevan el ADN de Bruno. Antes de su debut, El d onante ya desató el rechazo entre algunas asociaciones de pacientes con problemas de fertilidad. "Un donante no es un padre, es simplemente un donante de células con potencialidad de dar vida", explicó María Teresa Bravo, de Sumate a Dar Vida.

Los especialistas consultados por LA NACION, afirman que la trama de El d onante nunca podría darse en nuestro país, aunque admiten el vacío legal y la necesidad de contar con un registro nacional de donantes que sea regulado por el Ministerio de Salud. "En la Argentina hay tres bancos importantes que trabajan con donaciones de gametas, y todos nos guiamos por normas internacionales basadas en datos epidemiológicos para evitar la consanguinidad. En nuestro caso -detalla la doctora Stella Lancuba, directora de Cimer- establecemos un máximo de cinco hijos por donante de esperma, aunque el promedio de niños nacidos por donante es de tres."

El doctor Roberto Coco, de Fecunditas, reveló a LA NACION una fórmula para impedir que dos medios hermanos se crucen: "Según estadísticas internacionales, un mismo donante no puede utilizarse en más de 20 pacientes por cada millón de habitantes".

En la Argentina, según estimaciones de los expertos, ya que no existen datos oficiales, se inseminan entre 100 y 150 mujeres por año. De hecho, Cryobank, uno de los centros pioneros dedicados al congelamiento de semen, fundado en 1988 por el doctor Raymond Osés, ha colaborado en el tratamiento de unas 600 mujeres con semen de donante desde su creación hasta la actualidad.

Para Coco, "culturalmente hay una gran diferencia entre Estados Unidos o los países europeos y lo que sucede en la Argentina y también en América latina, donde las parejas heterosexuales prefieren agotar todas las opciones con semen propio, que aunque sean más agresivas les permitan asegurarse que el patrimonio genético es de la pareja. Por eso, la demanda de los bancos locales está cada vez más centrada en mujeres solas o parejas homosexuales", explica Coco.

Hoy, donde la naturaleza dice no, el avance de la ciencia allana el camino, pero hay voces de expertos que piden la sanción de una ley nacional de fertilización asistida para proteger el derecho a la identidad, "avasallado en nuestro país por la práctica de la donación anónima -dice categórica la doctora Luisa Baron, médica psiquiatra y especialista en reproducción asistida-. Debe existir una ley que habilite, ampare y regule. El anonimato del donante debe desaparecer, y deben figurar los datos, claros y suficientes, para que el paciente pueda requerirlos en alguna oportunidad y estos niños, cuando cumplan los 18 años, también tengan el derecho a conocer su identidad."

EN OTROS PAÍSES

Países como Inglaterra, Nueva Zelanda, Suecia, Noruega, Holanda, Canadá, algunos estados de Australia y el estado de Washington, en Estados Unidos, modificaron sus leyes para impedir la donación anónima. Barón insiste en que "acá deberían seguirse los mismos pasos", pero también están los que creen, como la doctora Lancuba o el doctor Coco, que junto con el fin del anonimato culminará en nuestro país la donación de esperma. "Es cierto que en otros lugares del mundo funciona, y muy bien, como Noruega o Suecia, pero hay conductas y pautas culturales muy distintas", apunta Coco. "El modelo australiano también funciona así, con asociaciones de hijos nacidos por donantes y una red de conexión muy fuerte, pero el Estado también apoya y regula toda la actividad."

En nuestro país, el proyecto de la reforma al Código Civil avanzó en temas controversiales, como la filiación, al establecer que la relación no estará determinada por el material genético sino por la voluntad de la pareja que realizó el tratamiento.

Pero sobre la identidad del donante nada está escrito. Y en la Argentina, donde la inseminación de mujeres con semen de donante tomó impulso en la década del 80 y se fortaleció en los 90, existe una generación que ahora se asoma a ese dilema.

PRINCIPALES DUDAS SOBRE LA DONACIÓN

P.- Si la donación es altruista, ¿por qué la donación de gametas es remunerada?

R.- Según los expertos, al donante se le pagan entre 150 y 200 pesos en concepto de gastos. No hay una motivación económica sino altruista.

P.- ¿Cuál es el perfil de los donantes de esperma?

R.- El perfil de los donantes es similar en todo el mundo: estudiantes universitarios y hombres jóvenes, con un rango de edad que va de los 23 a los 39 años. En el país, el promedio ronda los 30 años.

P.- ¿Cómo trabajan los bancos en la selección del material genético?

R.- Los expertos explican que los centros hacen un control estricto de bioseguridad, con estudios infectológicos para descartar enfermedades venéreas. En promedio, de 50 candidatos que se presentan, menos de la mitad está en condiciones de donar.

P.- ¿Qué significa el matching entre donante y receptor?

R.- No se puede saber nada sobre la identidad, pero sí seleccionar un fenotipo específico. Como un menú a la carta, se pueden elegir, estatura, edad, color de ojos, de piel, de pelo. También se pueden conocer hobbies, nivel de estudio, a qué universidad asiste y hasta el coeficiente intelectual del futuro donante..

Fuente: Diario La Nación, Sección Sociedad, 24 de mayo de 2012.

 

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