El aborto es una tragedia que se previene con educación

POR PETER SINGER EXPERTO EN BIOETICA, UNIVERSIDAD DE PRINCETON

Millones de mujeres podrían evitar muertes y daños si tuvieran conocimientos serios de métodos de anticoncepción y el acceso seguro a ellos.

El mes pasado, en la República Dominicana a una adolescente embarazada que padecía leucemia se le aplazó la quimioterapia porque los médicos temieron que el tratamiento pusiera fin a su embarazo y violara la estricta legislación antiaborto de esa nación. Después de que se celebraran consultas con médicos, abogados y la familia de la muchacha, se inició la quimioterapia, pero no antes de que se hubiera vuelto a centrar la atención en la rigidez de las legislaciones sobre el aborto de muchos países en desarrollo.

En los medios de comunicación de los países desarrollados se habla mucho del aborto, en particular en los Estados Unidos, donde los republicanos han utilizado la oposición a él para conseguir votantes . Recientemente, el equipo de campaña para la reelección de Barack Obama contraatacó e hizo público un anuncio televisivo en el que una mujer dice que “da miedo ser mujer en esta época”, porque Mitt Romney ha dicho que apoya la prohibición del aborto.

Pero mucha menos atención se presta al 86 por ciento de todos los abortos, que ocurren en el mundo en desarrollo. Aunque una mayoría de países en África y América Latina tienen leyes que prohíben el aborto en la mayoría de las circunstancias, las prohibiciones oficiales no impiden que haya tasas elevadas de abortos.

En África hay 29 abortos por 1.000 mujeres y en América Latina, 32. Según un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud, los abortos sin las necesarias condiciones de seguridad provocan la muerte de 47.000 mujeres al año y en casi todos los casos corresponden a países en desarrollo. Otros cinco millones de mujeres sufren heridas todos los años, a veces irreparables.

Según la OMS, se podrían prevenir casi todas esas muertes y heridas satisfaciendo la necesidad de educación sexual e información sobre la planificación familiar y la contracepción y facilitando un aborto inducido seguro y legal, además de asistencia complementaria para prevenir o tratar las complicaciones médicas. Unos 220 millones de mujeres del mundo en desarrollo dicen que quieren prevenir el embarazo, pero carecen de conocimientos sobre una contracepción eficaz o de acceso a ella.

Se trata de una enorme tragedia para las personas y para el futuro de nuestro ya superpoblado planeta .

El mes pasado, la Cumbre sobre Planificación Familiar celebrada en Londres y organizada por el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno británico y la Fundación Gates, anunció compromisos para atender a 120 millones de esas mujeres de aquí a 2020.

El periódico del Vaticano respondió criticando a Melinda Gates, cuyas gestiones para organizar y en parte financiar esa iniciativa impedirán, según los cálculos hechos al respecto, que casi tres millones de niños mueran en su primer año de vida y que se practiquen cincuenta millones de abortos.

Habría sido de esperar que los católicos romanos consideraran deseables esos resultados. La propia Gates es una católica practicante que ha visto lo que sucede cuando las mujeres no pueden alimentar a sus hijos o quedan lisiadas por abortos inseguros.

Copyright Project Syndicate, 2012.

Fuente: Diario Clarín, sección Opinión, 29 de agosto de 2012.

 

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