Reproducción

Congelar óvulos: desafiar al reloj biológico

Crecen las consultas por la decisión de postergar la maternidad

El desarrollo profesional, la carrera académica o simplemente las dificultades en las relaciones que impone la vida actual están llevando a un número creciente de mujeres a postergar la maternidad casi hasta el límite de su fertilidad. Aunque socialmente los 40 de hoy son los 30 de hace dos o tres décadas, el reloj biológico no cambió: la capacidad reproductiva femenina comienza a decaer pasados los 35 años.

Ante este escenario, las autoridades de los principales centros de medicina reproductiva del país confirmaron que en los últimos dos años se duplicaron las consultas de mujeres que quieren congelar o vitrificar óvulos para preservar su posibilidad de ser madres biológicas más adelante. La mayoría de ellas tienen más de 37 años, son profesionales o tuvieron un fracaso de pareja cuando empezaban a pensar en la maternidad.

En otro ámbito, las mismas técnicas están comenzando a ser utilizadas para proteger la fertilidad de hombres y mujeres de distintas edades que deben afrontar un tratamiento oncológico.

La criopreservación de óvulos y espermatozoides, e incluso de tejido ovárico, ayuda a sortear los efectos de la quimioterapia y la radioterapia.

La conversación de la mesa vecina llega entrecortada. Tres amigas recostadas en los sillones del café hablan de la vida. Hacen chistes, se ríen. Tres conceptos se escuchan con claridad. Carrera, pareja y reloj biológico. No hace falta más: hablan de uno de los temas más recurrentes entre mujeres profesionales porteñas. Una vez que se estabilizaron o llegaron al lugar al que aspiraban superaron los 35 años. El deseo de ser madre no cuadró hasta entonces en su plan de vida, pero cuando por fin llegó, por razones laborales o porque no están en pareja, ese deseo se convirtió en una incógnita.

En los últimos dos años, se duplicaron las consultas en los centros de medicina reproductiva porteños de treintañeras que, por motivos profesionales o personales, decidieron no convertirse en madres en el momento presente y quieren congelar sus óvulos treintañeros para ser madres más adelante. Así lo confirmaron a LA NACION las autoridades de los principales centros de fertilidad del país.

Las últimas estadísticas del Ministerio de Salud indican que el 54% de los bebes que nacieron en la Capital son hijos de mujeres que tienen más de 30 años y el 25% de los nacimientos se produce después de los 35. Además, una de cada tres madres es profesional y el 45% tiene estudios universitarios.

La postergación de la maternidad, como consecuencia del desarrollo personal y profesional, ha empujando a las mujeres casi al límite de su fertilidad. Porque, aunque los 40 años sean los nuevos 30, el reloj biológico se sigue rigiendo por el viejo huso horario que indica que a los 25 una mujer tiene el 50% de chances de lograr un embarazo. A los 40 años, sólo el 10%, explica Stella Lancuba, directora de Cimer.

"La mayoría son profesionales, con una carrera en crecimiento, con un fracaso en la vida de pareja cuando se empezaba a pensar en la maternidad. Es una mujer muy consciente de su reloj biológico y sabe que encontrar a una nueva pareja y empezar a pensar en hijos va a demandar tiempo. Quiere ser madre, pero no tiene definido cuándo", explica Lancuba.

Ponerles un seguro a sus óvulos. O mejor dicho, a la posibilidad de ser madres. Preservar la fertilidad. Poner una pausa al reloj biológico. A Noelia le faltaba poco para cumplir 30 años. Estaba de novia, tenía una carrera interesante en una agencia de publicidad. Pero su vida dio un giro. Se separó y se fue a España a hacer un máster. Cuando lo terminó, volvió a conectarse con su deseo de ser madre, pero su situación era otra.

"Nunca dejé de querer formar una familia. Pero no pude formar una pareja. Salí con alguien, pero no avanzó la relación. Cuando cumplí 36, empecé a ver que a mis amigas les costaba bastante quedar embarazadas y consulté al ginecólogo. Él me habló de la posibilidad de vitrificar mis óvulos y lo hice, hace dos años", cuenta Noelia. Pocos meses después, volvió a España para el casamiento de una amiga y el chico que la sacó a bailar se enamoró de ella. Están en pareja desde hace un año y ahora están buscando un hijo "a la manera tradicional", dice. "Si no quedo, vamos a intentar un tratamiento con mis óvulos. Mi novio entendió que fue una decisión de preservar el deseo de ser familia, no simplemente de ser madre. Ahora, esa decisión lo involucra también a él", agrega.

Los tratamientos de vitrificación cuestan entre 10.000 y 15.000 pesos, según los distintos centros, y unos 80 pesos de mantenimiento mensual. La mujer se somete a un tratamiento hormonal de estimulación ovárica para almacenar unos ocho a diez óvulos por tiempo indefinido.

"Los tratamientos todavía no son tantos como quisiéramos, en términos de preservar la salud reproductiva de la mujer. Quienes consultan muchas veces tienen 37 años y ya no es lo ideal. La recomendación hoy es que si una mujer de más de 30 años tiene pensado dilatar la búsqueda de un hijo, que preserve sus óvulos", explica Sergio Pasqualini, director de Halitus.

Durante este mes, el centro lanzó una promoción de 2x1 en este tipo de tratamientos, como parte de una campaña con la fundación Repro, que intenta concientizar acerca de la importancia del reloj biológico en lo concerniente a la fertilidad. "Yo recomiendo que no demoren por motivos tontos la maternidad, porque a veces después es muy tarde", apunta Pasqualini.

"Lo ideal es tener los hijos antes de los 30 años o vitrificar óvulos no más allá de los 37 años. La fertilización no se debe prolongar más de los 50, ya que entre los 40 y los 50 se incrementan los riesgos gestacionales", explica Lancuba.

Fernando Neuspiller, director del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), confirma que en este centro las consultas de vitrificación de óvulos se duplicaron en el último año."Hay mucha falta de conocimiento de cómo disminuye la fertilidad con cada año. La mujer busca el desarrollo personal, profesional, la realización. Quiere viajar, quiere conocer y relega la maternidad. Pero la composición del óvulo se va degenerando. A partir de los 40 años, el 70% de los óvulos son anormales", explica Neuspiller.

Hoy, con análisis hormonales más una ecografía de las características de los ovarios, es posible determinar si una mujer tiene la reserva ovárica que corresponde a su etapa o si está disminuida. La mujer nace con unos 2 millones de óvulos. Durante su vida fértil, ovulará unas 400 veces. El desgaste de los óvulos se acelera a partir de los 35 años. Durante los siguientes cinco años, se perderá la mayor cantidad de ovocitos. Y a los 40, sólo le quedarán unos 1000 óvulos aptos.

"SIEMPRE TUVE OTRAS PRIORIDADES EN MI VIDA"

"Siempre quise ser madre, pero también siempre tuve otras prioridades en mi vida", cuenta Daniela Piñeiro, que es abogada y tiene 37 años.

"Primero quería recibirme. Después, tener mi propio estudio y seguir capacitándome. Acentarme profesionalmente. Después, lograr una estabilidad económica, que llegó cuando tenía unos 33 años. En ese momento, estaba en pareja pero, por distintos motivos, él no tenía el mismo proyecto que yo. Así fue que la maternidad se fue postergando, prácticamente sin que me diera cuenta. Socialmente, sigo siendo una mujer joven, en pleno crecimiento pero con los óvulos es otra historia", cuenta.

Unos meses antes de cumplir los 35 años, Daniela se hizo una serie de estudios clínicos y allí descubrió que casi no tenía reserva ovárica. "Sentía cambios en mi cuerpo, y cuando me hice los estudios descubrí que tenía muy pocos óvulos. Entonces, como no quiero renunciar a la posibilidad de ser madre, decidí preservar mis óvulos", cuenta.

"YO LO TOMO COMO UN SEGURO DE MATERNIDAD"

Julieta Iris tiene 33 años, tres títulos y un posgrado. Esa maratónica carrera profesional la convirtió en gerenta en finanzas de una multinacional. Desde hace dos años, decidió congelar óvulos para darle a su reloj biológico la pausa que no podía darle a su vida.

Cuando tenía 30 años, su novio de toda la vida le propuso casamiento. Un mes después, fue el fin de la pareja. "Yo estaba lista para tener una familia pero de pronto tenía que empezar todo de cero. No tenía tiempo. No quería apurarme en una relación. Todo eso lleva tiempo. No llegaba contra el reloj biológico. No me quería enloquecer como veía que les pasaba a varias de mis amigas. Apenas empezaban a salir con alguien, le proponían tener un hijo. No quería que esa locura me invadiera. Entonces, cuando conocí que existía la posibilidad de congelar óvulos me pareció genial. Aseguro el auto, la casa, ¿y no voy a asegurar la felicidad? Yo lo tomo como un seguro de maternidad", dice Julieta..

DEL EDITOR: por qué es importante. Las mujeres que retrasan la maternidad deben conocer qué se puede hacer y en qué edad es conveniente consultar con especialistas

Fuente: Diario La Nación, sección Sociedad, 18 de septiembre de 2012.

 

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