Nuevo Código Civil: todavía no se aprobó, pero los jueces ya lo usan en sus fallos

POR MARIANA GARCÍA

La Justicia está utilizando el proyecto para argumentar sus sentencias, en especial en cuestiones de familia. Es porque regula situaciones que el Código vigente, que fue escrito en 1871, no estipulaba.

Durante ocho años el Señor F. y la Señora M. fueron una pareja feliz. O al menos eso fue lo que le dijeron al juez. Con el tiempo, algo se desmoronó entre ellos y el 14 de enero de 2003, ella armó las valijas y se fue. Las acusaciones llegaron en cataratas. Que ella me engañó, que él se fue con otra, que se llevó los muebles, que era un depresivo. No se dieron tregua. Fueron a los tribunales y los dos presentaron denuncias por “injurias graves”, es decir, infidelidad. Pero el 30 de agosto de este año, la Justicia les dijo que no, que los jueces nada tienen que hacer en las camas ajenas, que esa es la tendencia en derecho de familia y que además, en el proyecto de nuevo Código Civil, la infidelidad ya no será una causa para el divorcio.

La reforma al Código Civil es todavía un proyecto. Ni siquiera fue tratado en la comisión bicameral del Congreso que lo debe analizar.

Pero quizás porque su antecesor, el código vigente, es tan vetusto –fue escrito en 1871–, poco a poco varios jueces ya se están apoyando en la letra de la reforma para dictar sus fallos.

Se trata, sobre todo, de cuestiones de familia en las que el viejo código, escrito en un país donde las mujeres no votaban, no puede dar respuestas en una Argentina donde las familias tienen dos mamás.

En el caso de la señora M., lo que le reclamaba al Señor F. es haber formado una nueva pareja cuando todavía estaban casados, pero separados de hecho. Para el Código Civil actual, es un caso de “injurias graves”. Pero lo cierto es que los casos en que así lo consideran los jueces son contados con los dedos de una mano. Por eso, el nuevo Código Civil intentará eliminarlas.

Los jueces que dictaron el fallo –es la Cámara de Apelaciones de Mercedes– señalaron que “esa presunta infidelidad, por ser posterior a la separación de hecho, hoy en día no puede ser considerado una injuria grave”. Y más adelante, el fallo señala que ese proyecto no es invocado como “derecho vigente”, pero que de todos modos “no es menor como dato de la realidad que pinta el estado de la opinión que en el proyecto de Código unificado que en éstos momentos trata el Congreso de la Nación ya se prescinde del divorcio causado, no figurando el deber de fidelidad entre las obligaciones jurídicas matrimoniales”.

El Código Civil es el que rige la vida cotidiana de las personas. Por eso, su reforma implica uno de los proyectos más ambiciosos del oficialismo que le encargó la redacción a una comisión de juristas encabezada por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. Fue anunciado por la presidenta Cristina Fernández y se le impuso un plazo de noventa días a la comisión bicameral del Congreso para que llegara a un dictamen. El plazo se venció la semana pasada y con el mismo entusiasmo con que lo impulsó, el oficialismo decidió congelarlo según reconocieron a Clarín fuentes del bloque del Frente para la Victoria.

Existen al menos seis casos donde los jueces ya utilizaron el proyecto para argumentar sus fallos . Uno de los más conocidos fue el que incorpora la “maternidad subrogada” en el caso de una pareja gay a la que en marzo pasado, la Justicia porteña autorizó a anotar a su hijo con dos padres. El nene había sido concebido mediante un vientre de alquiler en la India.

“Lo que los jueces están haciendo es absolutamente correcto –opina el constitucionalista Daniel Sabsay–. Se trata de una interpretación integradora para llenar lagunas judiciales. No es algo contra la ley, sino que buscan llenar esos vacíos y usan el proyecto para darle más fuerza”. Marisa Herrera es una de las juristas que participó en la redacción del proyecto. Para ella, estos fallos son “una manera elocuente de mostrar que lo que la reforma regula no es nada más ni nada menos que lo que sucede en la realidad. Lo que se empieza a ver es lo que viene y por eso, los jueces lo utilizan para fundamentar sus propias sentencias”.

Una mujer consiguió que le agregaran su apellido a su hija. Otra, que su ex le pasara el 15% de su sueldo para alimentar a una nena que habían querido adoptar juntos, pero que él terminó abandonando. Un hombre con psicosis crónica logró que la Justicia lo reconociera capaz para decidir sobre sus bienes. Ninguno de estos casos encajaba en el Código Civil actual, pero sí en el texto que hoy duerme en el Congreso, y al que la Justicia recurrió para resolverlos.

Fuente: Diario Clarín, sección Sociedad, 15 de noviembre de 2012.

 

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