Para la Iglesia, nada justifica eliminar “una vida inocente”

POR SERGIO RUBIN

Lo dijo el presidente del Episcopado, monseñor Arancedo, al conocer el fallo.

La Iglesia no espero siquiera el pronunciamiento formal de la Corte, que se produjo pasado el mediodía. Con el anticipo de los diarios en la mano, a media mañana, no demoró en expresar su total desacuerdo con el fallo que declara “no punible” el aborto por violación. Y lo hizo por boca del presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, quien ratificó la posición del catolicismo: “El aborto es la supresión de una vida inocente y no existe ningún motivo ni razón que justifique la eliminación de una vida inocente, ni siquiera en el caso lamentable y triste de una violación”, dijo.

En rigor, el pronunciamiento no tomó de sorpresa a los obispos. En los medios eclesiásticos se infería que en algún momento se iba a producir, sobre todo teniendo en cuenta que había llegado al máximo tribunal una apelación por un caso ocurrido en Chubut. Acaso la sorpresa vino por el lado de la unanimidad de los jueces en la interpretación del inciso 2 del artículo 86 del Código Penal sobre los abortos “no punibles”, el eje de la controversia legal. Porque, a diferencia de la posición que fijó el tribunal, para los obispos está claro que sólo alcanza a los casos de violación de “una mujer idiota o demente”.

En esa línea, el presidente de la Corporación de Abogados Católicos –que había interpuesto un recurso en el caso chubutense–, Eduardo Sambrizzi, dijo ayer a Clarín que el Código Penal “es clarísimo, no deja lugar a dudas” sobre las condiciones para que el aborto no sea punible y que, por tanto, la interpretación de la Corte “es errónea”. Sambrizzi fue más allá: consideró que aquellas causales tienen hoy “una vigencia dudosa” –a la citada se suma el riesgo de vida para la madre– porque en la última reforma constitucional, de 1994, el país “adhirió a la Convención de los Derechos del Niño y el Pacto de San José de Costa Rica que reconocen que la vida comienza en la concepción”.

De tomas maneras, no estaba claro ayer en el Episcopado el modo de afrontar el fallo y sus posibles consecuencias en el marco de la discusión general del aborto. Los obispos moderados, hoy mayoría, parecían volcarse por no ir más allá de la recordación de principios que hizo ayer Arancedo. Al fin de cuentas, el fallo ya se produjo. Y llevar adelante una campaña en positivo a favor de la vida frente a los debates en el Congreso por la despenalización del aborto, que no creen que al menos en el corto y mediano plazo prospere por la conocida oposición de Cristina Kirchner. Los obispos más duros, en cambio, se inclinaban porque la Iglesia presente batalla. La estrategia sería debatida hoy por una comisión ad hoc de obispos.

Paralelamente, la principal entidad protestante, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA), avanzaba anoche en la redacción de una declaración en la que critica el fallo. Y se apunta, según anticipó a Clarín su vicepresidente, el pastor Gastón Bruno, “al riesgo de que se haga una interpretación incorrecta de lo que es una violación para que el aborto pueda cuadrarse dentro de las condiciones de no punibilidad”.

Anoche circulaba la versión de que monseñor Arancedo sería recibido hoy por el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti. Si bien se decía que era una audiencia protocolar para presentarle sus saludos tras ser elegido presidente del Episcopado, el fallo le otorga una singular relevancia.

Fuente: Diario Clarín, sección Sociedad,14 de marzo de 2012.

 

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