Revista «El Derecho». Buenos Aires, 31 de julio de 2006.

 

Sumario.

Hospitales y Sanatorios: Equívoco diagnóstico de SIDA: responsabilidad. Daño moral: inescindibilidad del daño.

 

1— La responsabilidad del centro de salud demandado frente al actor por los perjuicios que pueda haberle irrogado el equívoco diagnóstico de estar infectado de SIDA es inexcusable.

 

2— Responden los accionados frente al actor  —a quien se le notificó erróneamente estar infectado de SIDA— tanto por errores y  omisiones de sus dependientes —de quienes trabajen para sí en un laboratorio de análisis clínicos, y de todos aquellos que hayan manipulado dentro del hospital las muestras de sangre del actor— como por lo actuado  fuera del hospital por aquellos en quienes se delegó el análisis de la muestra de sangre del accionante.

 

3— En la obligación asumida por el hospital —análisis de sangre tendiente a determinar si el actor  estaba infectado de SIDA— estuvo implícito un deber de seguridad, un deber de garantía que preserva el derecho del paciente de los daños que se pudieron derivar de las prestaciones médicas defectuosamente cumplidas.

 

4— Si, conforme dictaminara el perito, el erróneo resultado positivo del análisis de SIDA pudo deberse a que existió contaminación de la muestra, confusión de sueros o error metodológico, está cierta la omisión del debido proceso durante todas las etapas del largo recorrido que fue de la extracción de la sangre al informe del analista; uno de los agentes que integró esa cadena condujo con su negligencia culpable al falso resultado.

 

5— A la hora de juzgar la responsabilidad de los demandados por el erróneo informe del análisis de SIDA positivo del actor, es una omisión imputable a los demandados, la circunstancia de no haber realizado las contrapruebas que la gravedad del caso imponía.

 

6— No es dable escindir y reparar en forma independiente el daño material denunciado por el actor como consecuencia del equívoco diagnóstico de estar infectado de SIDA. Aunque resulte comprensible que el abatimiento y el desorden espiritual del accionante durante el periodo —en el caso, tres años—  en que se mantuvo el informe erróneo hayan hecho que perdiese razón de ser para él toda actividad laboral, con la consecuente pérdida de ingresos para sí y los suyos que seguramente se hubiere procurado  de no creerse enfermo; aunque no haya debido ser fácil ni automática la reinserción del actor en una actividad lucrativa, y aun cuando por todo aquello no haya perdido alguna chance de éxito y de progreso, la fuente del daño a reparar es sólo una: la minusvalía espiritual, quebrantamiento, el vigor natural que alienta, tonifica y gobierna el cuerpo para obrar y el ingenio para encontrar caminos más anchos y más venturosos. Por ello, es inescindible el daño infligido y debe ser conceptualizado como daño moral, que tuvo distintas fases, que se manifestó de diversas maneras, pero que constituye un agravio que merece una única reparación a título de daño moral. M.M.F.L

 

54.178 – C1ª CC Bahía Blanca, sala II, junio 1-2006. B., L.A.c Municipalidad de la Ciudad de Bahía Blanca y otro s/indemn. Daños y perjuicios y beneficio de litigar sin gastos.

 

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