JURISPRUDENCIA.

SUMARIO.

 

Hospitales y Sanatorios: Daños y perjuicios: responsabilidad de un policlínico; errores en los resultados de los análisis de HIV y Hepatitis B; procedencia; responsabilidad del médico; improcedencia.

Con nota a fallo.

 

1-     Habiéndose el Policlínico  B obligado a efectuar la confirmación sobre el examen de la sangre suministrada por la actora dio positivo, aquella debió realizar tal corroboración. En ningún momento se acuerda que, en este caso, el Policlínico deberá “orientar”  o “derivar” a la dadora sino que, categóricamente, impuso a la actora la carga de someterse a todas las pruebas que fueran necesarias para practicar la confirmación. Consecuentemente de estos términos se desprender, de manera indudable que el Policlínico contrajo la obligación de practicar todas esas pruebas y habida cuenta, por lo demás, de que no se indicó ningún otro lugar para realizarlas, habiendo dado resultado positivo el examen de sangre de la demandante la prestación a cargo del Policlínico B era una obligación de hacer que debía practicar en tiempo propio (art. 625, cód. civil), la que, en caso de no contar con los medios necesarios para hacerla, podía recurrir a otra, obviamente, a cargo del Policlínico B y al no haber cumplido esta parte con su obligación, entonces deberá satisfacer los daños y perjuicios que hubiere causado con su inejecución.

2-     La médica codemandada no podía ordenar la confirmación del resultado del examen de HIV, pues, caso contrario, hubiera transgredido las normas laborales que establecen que el “trabajador debe observar las órdenes e instrucciones que se le impartan sobre el modo de ejecución del trabajo” (art. 86, LCT), asimismo, dentro de la esfera civil, el carácter de dependiente de la codemandada es excluyente de responsabilidad ya que, frente a un daño, si el autor ha obrado por orden de un superior legítimo, él no es responsable, ya que por su condición de subordinado está obligado a obedecer, HNC.

 

           53.713 – CNCiv., sala M, septiembre 30-2004. – C., M.I. c. R., C. s/ daños y perjuicios.

          Fuente: Revista “El Derecho”, Buenos Aires, jueves 24 de noviembre de 2005.

 

 

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