REFLEXIONES SOBRE EL LUGAR CULTURAL DE LA ASOCIACION ARGENTINA DE BIOÉTICA Y LA CIUDADANIA SOCIAL EN EL SIGLO XXI                                               (Resumen)

 

CIURO CALDANI, Miguel Angel

Dr. en Ciencias Jurídicas y Sociales

Dr. en Ciencias Políticas y Diplomáticas

Investigador del CONICET –

Profesor titular de la Facultad de Derecho de la UNR

(Presidente de la Asociación Argentina de Bioética)

 

            1. Hemos comenzado a vivir una nueva era de la historia, signada en gran medida por el excepcional desafío tecnológico que pone en cuestión todo el resto de la cultura tradicional [i]. En ese marco, ocupa un lugar destacado el reto que plantea la tecnología aplicada a la vida humana. Por lo que puede saberse, por primera vez una especie viva está en condiciones de decidir su propio porvenir  y, tal vez, la generación derivada de otras especies. Sin entrar a detalles mucho más sorprendentes, es posible que las presentes generaciones sean consideradas en muchos ámbitos futuros las últimas de “vida corta”.  En este marco, se ha ido generando la necesidad del cultivo de la Bioética y el Bioderecho.

Como la vida humana es un fenómeno de alcance mundial, resulta altamente significativo que la reflexión y la acción al respecto, también en las cuestiones de la Bioética y el Bioderecho, tengan composición universal, superando los exclusivismos regionales y la globalización/ marginación  mediante la integración de las particularidades [ii].

En las actuales condiciones, la “voz de la vida” puede llegar a ser monopolizada por el discurso hegemónico de los llamados países centrales, pero es relevante que cada región del Planeta y al fin cada ser humano participen en un diálogo que ilumine las perspectivas bioéticas y biojurídicas desde todas las ópticas. Cada región y cada hombre pueden comprender la vida y participar en ella de manera particular, única e irremplazable. Tienen una “voz necesaria” ante la responsabilidad vital que nos corresponde a todos y vale promover su formación y expresión.

 

2. En tal sentido, resulta de gran importancia que se formen marcos institucionales, públicos y privados, para el tratamiento de esos temas y que en los espacios privados existan asociaciones como la Asociación Argentina de Bioética que, sin fines de lucro y con miras al bien común, permitan  el despliegue de los estudios y el accionar referidos a la Bioética y el Bioderecho [iii].

Las asociaciones son ámbitos especialmente idóneos para el diálogo , para el estudio, la reflexión y el hacer, para el acuerdo y la razonabilidad social (es decir, para la autonomía y la ejemplaridad). Es relevante que las asociaciones nacionales se alimenten con la tarea de todos los ámbitos del país y de todos sus habitantes e incluso que se articulen en proyecciones regionales mayores de integración profunda, como puede ser la del Mercosur, o en referencia a  espacios afines, v. gr. de América Latina[iv]. 

Los complejos normativos de las asociaciones pueden brindar la posibilidad participativa y un despliegue institucional convenientes para la promoción del estudio, el debate y el hacer bioéticos y biojurídicos.

Es significativo que, con el aporte asociativo, las referencias a la utilidad frecuentes en el economicismo actual sean superadas mediante la complementación de la remisión a otros valores, como la salud, la justicia y al fin la humanidad (el deber ser cabal de nuestro ser). Una misión relevante corresponde a la interdisciplinariedad y la pluralidad de niveles de interés en la composición de las asociaciones. Importa que a través de las asociaciones el complejo de la vida encuentre expresiones teóricas y concreciones prácticas que lo sirvan. Es valioso que se abran las sendas para las consideraciones de justicia que requiere el nuevo tiempo, tan cargado a su vez  de la necesidad de construir nuevas seguridades. Las asociaciones pueden acentuar la protección de los individuos contra diversas amenazas de los poderosos, de sí mismos y de “lo demás” (enfermedad, ignorancia, soledad, etc.) [v].

Importa difundir y desplegar en esos sentidos los intereses bioéticos y biojurídicos.

 

3. Con miras a la participación de todos en la “voz universal” de la Bioética y el Bioderecho, hay que desarrollar la “ciudadanía social” a la que se refieren  estas Jornadas. La Asociación Argentina de Bioética tiene un papel importante que cumplir al respecto.

La Declaración de Principios de nuestra Asociación y la tarea que ésta viene desplegando y puede ampliar constituyen un claro testimonio de lo que corresponde hacer y un compromiso hacia lo que se debe seguir haciendo.

 Es relevante, al fin, que las asociaciones se piensen a sí mismas para nutrirse de modo constante, y  éste es uno de los objetivos que, respecto de la Asociación Argentina de Bioética, tiene la presente comunicación.

 


[i] Es posible v. nuestros “Estudios de Historia del Derecho”, Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 2000.

[ii] Cabe c. nuestro "Análisis cultural de la internacionalidad, la globalización y la integración", en "Revista del Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y Filosofía Social", Nº 24, págs.41/56. También es posible v. "Una perspectiva bioética: vida y globalización", en "Bioética y Bioderecho", Nº 1, págs. 43 y ss.

[iii] Puede v. la página de la Asociación Argentina de Bioética, www.aabioetica.org .

[iv] Cabe tener en cuenta, por ejemplo, a la Federación Latinoamericana de Instituciones de Bioética (FELAIBE).

[v] Es posible v. nuestro trabajo "Introducción general al Bioderecho", en "Boletín del Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y Filosofía Social", Nº 22, págs. 19 y ss. (y en "Bioética ..." cit., Nº 2, págs. 11 y ss.); "La elaboración de las normas del Bioderecho", en "Jurisprudencia Argentina", t. 1998-IV, págs. 704/712.

 

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